Con el mar un poco en calma, sin bajar la guardia y comenzando la fase 2, teníamos la necesidad de contaros a vosotros: pacientes, clientes, amigos que ya sois casi familia con el paso de los años (por cierto, 50 años este mismo año, sin duda de esta extraña manera nos coronamos tristemente en la celebración) cómo estamos viviendo desde la farmacia este mal sueño.

Todo “comenzó” la semana del 9 de marzo, al mismo tiempo que nuestros servicios (análisis, asesoramiento capilar, nutricional, cardiovascular, etc.) cesaban, la pandemia brotaba, así de repente y sin poder tener margen de maniobra.

Nos vino el ya conocido por todos SARS-covid-19. Iba a ser un virus un poco más fuerte que una gripe (o al menos eso decían) o incluso de baja incidencia, pero nunca presagiamos esta realidad.

Aún en esta situación, queríamos estar a la altura. No ha sido fácil, teníamos la sensación de ir nadando a contracorriente y el agua nos empujaba hacia atrás. Queríamos ofrecer a nuestros clientes material de protección, pero también el apoyo y dedicación que se merecían y en esos momentos, no podíamos ni permitirnos coger el teléfono, nos disculpamos de corazón.

No había desabastecimiento nos decían, pero la realidad no era así. Mientras nuestro stock de mascarilas, antisépticos, guantes entre otras cosas descendían, nuestra tensión y preocupación crecía inversamente proporcional.

Esfuerzos por conseguir material en vano durante casi el primer mes, estábamos viviendo una especie de hecatombe sanitaria.

Nuestra tensión crecía, no podíamos caer, queríamos y teníamos que estar. Por nuestra gente mayor, por ese/a cliente/a de toda la vida, esa persona vulnerable, aquella persona con crisis de pánico…todos y cada uno con una historia personal detrás que se merecían resolver sus dudas o necesidades.

Pero hoy entramos en fase 2, lo estamos consiguiendo entre todos, pero al igual que la cruz de la farmacia no se apaga, las precauciones y sentido común tampoco. Por lo que os alentamos a no bajar la guardia y a no estropear ese esfuerzo titánico que entre todos hemos hecho.

Finalizamos y agradecemos tu paciencia y confianza. Agradecemos esos mensajes de WhatsApp animándonos, los aplausos a las 20h, esas sonrisas tras las puertas al llevar las medicinas y esos detallitos para alegrar más aún el día.

Agradecemos a los hijos de nuestros mayores, quienes os habéis preocupado personalmente de llevaros la medicación de los vuestros pudiendo tener la oportunidad de conoceros.

Al servicio Urbaser por la desinfección diaria del acceso a la farmacia.

Al servicio de protección civil por donarnos las viseras de protección.

Al servicio de policía local por rondar los aledaños de nuestra farmacia

A la U.M.E. por la desinfección de la calle entera.

¡A TODOS GRACIAS¡

Nos vemos en la farmacia porque la cruz verde NO se apaga.

– 1/6/20 en tiempos de coronavirus.- 🖤

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